Delegación de Pastoral Vocacional de Madrid

Random header image... Refresh for more!

image

abril 11, 2014   Sin comentarios

¿Dónde se venden las entradas al sacerdocio?

FRANCISCO 2

Catequesis del papa Francisco el pasado 26 de marzo sobre el sacramento del orden

 Queridos hermanos y hermanas:

Hemos tenido ya ocasión de destacar que los tres sacramentos: Bautismo, Confirmación y Eucaristía constituyen juntos el misterio de la «iniciación cristiana», un único y gran acontecimiento de gracia que nos regenera en Cristo. Es esta la vocación fundamental que une a todos en la Iglesia, como discípulos del Señor Jesús. Hay luego dos sacramentos que corresponden a dos vocaciones específicas: se trata del Orden y del Matrimonio. Ellos constituyen dos grandes caminos a través de los cuales el cristiano puede hacer de la propia vida un don de amor, siguiendo el ejemplo y en el nombre de Cristo, y así cooperar en la edificación de la Iglesia.

El Orden, constituido por los tres grados de episcopado, presbiterado y diaconado, es el sacramento que habilita para el ejercicio del ministerio, confiado por el Señor Jesús a los Apóstoles, de apacentar su rebaño, con el poder de su Espíritu y según su corazón. Apacentar el rebaño de Jesús no con el poder de la fuerza humana o con el propio poder, sino con el poder del Espíritu y según su corazón, el corazón de Jesús que es un corazón de amor. El sacerdote, el obispo, el diácono debe apacentar el rebaño del Señor con amor. Si no lo hace con amor no sirve. Y en ese sentido, los ministros que son elegidos y consagrados para este servicio prolongan en el tiempo la presencia de Jesús, si lo hacen con el poder del Espíritu Santo en nombre de Dios y con amor.

Un primer aspecto. Aquellos que son ordenados son puestos al frente de la comunidad. Están «al frente» sí, pero para Jesús significa poner la propia autoridad al servicio, como Él mismo demostró y enseñó a los discípulos con estas palabras: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros; el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 25-28 / Mc 10, 42-45). Un obispo que no está al servicio de la comunidad no hace bien; un sacerdote, un presbítero que no está al servicio de su comunidad no hace bien, se equivoca.

Otra característica que deriva siempre de esta unión sacramental con Cristo es el amor apasionado por la Iglesia. Pensemos en ese pasaje de la Carta a los Efesios donde san Pablo dice que Cristo «amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada» (5, 25-27). En virtud del Orden el ministro se entrega por entero a la propia comunidad y la ama con todo el corazón: es su familia. El obispo, el sacerdote aman a la Iglesia en la propia comunidad, la aman fuertemente. ¿Cómo? Como Cristo ama a la Iglesia. Lo mismo dirá san Pablo del matrimonio: el esposo ama a su esposa como Cristo ama a la Iglesia. Es un misterio grande de amor: el ministerio sacerdotal y el del matrimonio, dos sacramentos que son el camino por el cual las personas van habitualmente al Señor.

Un último aspecto. El apóstol Pablo recomienda al discípulo Timoteo que no descuide, es más, que reavive siempre el don que está en él. El don que le fue dado por la imposición de las manos (cf. 1 Tm 4, 14; 2 Tm 1, 6). Cuando no se alimenta el ministerio, el ministerio del obispo, el ministerio del sacerdote, con la oración, con la escucha de la Palabra de Dios y con la celebración cotidiana de la Eucaristía, y también con una frecuentación al Sacramento de la Penitencia, se termina inevitablemente por perder de vista el sentido auténtico del propio servicio y la alegría que deriva de una profunda comunión con Jesús.

El obispo que no reza, el obispo que no escucha la Palabra de Dios, que no celebra todos los días, que no se confiesa regularmente, y el sacerdote mismo que no hace estas cosas, a la larga pierde la unión con Jesús y se convierte en una mediocridad que no hace bien a la Iglesia. Por ello debemos ayudar a los obispos y a los sacerdotes a rezar, a escuchar la Palabra de Dios, que es el alimento cotidiano, a celebrar cada día la Eucaristía y a confesarse habitualmente. Esto es muy importante porque concierne precisamente a la santificación de los obispos y los sacerdotes.

Quisiera terminar con algo que me viene a la mente: pero, ¿cómo se debe hacer para llegar a ser sacerdote? ¿Dónde se venden las entradas al sacerdocio? No. No se venden. Es una iniciativa que toma el Señor. El Señor llama. Llama a cada uno de los que Él quiere que lleguen a ser sacerdotes. Tal vez aquí hay algunos jóvenes que han sentido en su corazón esta llamada, el deseo de llegar a ser sacerdotes, las ganas de servir a los demás en las cosas que vienen de Dios, las ganas de estar toda la vida al servicio para catequizar, bautizar, perdonar, celebrar la Eucaristía, atender a los enfermos… y toda la vida así. Si alguno de vosotros ha sentido esto en el corazón es Jesús quien lo ha puesto allí. Cuidad esta invitación y rezad para que crezca y dé fruto en toda la Iglesia.

abril 10, 2014   Sin comentarios

VIA CRUCIS DE LA LUZ

VIACRUCIS DE LA LUZ

abril 4, 2014   Sin comentarios

Ejercicios espirituales para jóvenes 4-6 de abril

Ejercicios Espirituales

Organizados por la DELEJU y la DPV tendremos una tanda de ejercicios espirituales para jóvenes en la casa de La Cerca (Los Molinos).

Serán dirigidos por el P. Rafael Belda.

Como nos dice el Papa Francisco  “Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga”.

Los interesados pueden ponerse en contaco con la DPV:

marzo 28, 2014   Sin comentarios

Carta Pastoral del Cardenal-Arzobispo de Madrid, con motivo del “Día del Seminario” de 2014

EPSON scanner image

Queridos hermanos y hermanas:

La solemnidad del patriarca San José, patrono de la Iglesia universal, nos dispone a celebrar el “Día del Seminario”. Un día señalado para dedicar nuestra oración y expresar eficazmente el aprecio por aquellos hermanos que, fieles a la llamada del Señor, se preparan con ilusión y generosidad para ser sacerdotes y, un día, ser enviados a predicar el Evangelio de la salvación con la autoridad misma de Jesucristo.

Como dice la Carta a los Hebreos — Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios (Heb 5,1) — nuestros seminaristas son hombres de este tiempo, de nuestras ciudades y pueblos, hijos de nuestras familias, con sus virtudes y fragilidades. Pero han sido “escogidos”: en cada uno de ellos se ha actualizado el evangelio de la llamada del Señor que les ha salido a su encuentro en medio de sus peculiares biografías y proyectos. La palabra de Cristo, ¿Qué buscáis? (Jn 1, 35), ha sido, al mismo tiempo, una pregunta dirigida a un corazón joven e inquieto y un horizonte inaudito de respuesta: Venid y veréis (Jn 1,39). Como a Andrés y a Simón, el encuentro personal con el Mesías les ha descubierto la posibilidad de una vida nueva y de una misión inédita; en definitiva, les ha revelado su verdadera identidad apostólica inscrita desde todos los siglos en el designio del Padre: eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas, (que se traduce: Pedro) (Jn 1, 42).

Para conocer más de cerca la vida del Señor y cultivar su nueva identidad apostólica, nuestros seminaristas han aceptado, la invitación de Jesús: Entonces fueron, vieron dónde vivía, y se quedaron con El (Jn 1, 39). En cierta manera, los años del Seminario renuevan hoy esta escena del Evangelio y esclarecen su finalidad última: vivir con Jesús, seguirlo incondicionalmente y aprender con El y de El el estilo de la entrega sacerdotal. No en vano Juan Pablo II considera el Seminario como una continuación en la Iglesia de la íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús[1]. Comunidad apostólica y educativa, estructurada como hermanos en torno al Señor, que cultivan con rigor las dimensiones de la formación — humana e intelectual, espiritual y pastoral — y que conviven con el gozo y entusiasmo de saber que Cristo cuenta con ellos para anunciar su Evangelio. Así lo dice el lema de este año: la alegría de anunciar el Evangelio; así les invitaba a vivirlo el Papa Francisco: Al llamaros, Dios os dice: «Tú eres importante para mí, te quiero, cuento contigo». Jesús, a cada uno de nosotros, nos dice esto. De ahí nace la alegría.[2]

Celebramos el “Día del Seminario” mientras tiene lugar la “Misión Madrid” en el ámbito de nuestra Iglesia diocesana. Desde su comienzo en el pasado curso, os he venido exhortando a la conversión como una exigencia permanente de la existencia cristiana[3], si es que ésta quiere vencer la tentación tan frecuente de la gris mediocridad y mostrar con vigor su empeño misionero. ¿No es verdad que, entre otras causas, la escasez de vocaciones sacerdotales hunde sus raíces en una vida cristiana pobre en experiencia de fe y de caridad y, por tanto carente de vigor e ilusión misioneros? Con la gracia del Señor, confiamos en que los frutos pastorales de la “Misión Madrid” sean también abundantes en vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Toda la Iglesia diocesana está en misión: todos sus miembros, según su vocación y estado, señalaba en la presentación del Plan Pastoral para este curso[4]. Efectivamente, todos somos necesarios y, de forma especial, los sacerdotes. Estamos convencidos de que la conversión a Jesucristo y el vigor del testimonio apostólico dependen, en gran manera, de la calidad y cantidad de los sacerdotes.¡Gracias a Dios contamos con un número significativo de candidatos al sacerdocio a pesar de las dificultades de los tiempos actuales! En nuestros Seminarios, Conciliar y “Redemptoris Mater”, más de doscientos futuros presbíteros aseguran el futuro pastoral de la Iglesia en Madrid: ya no se pertenecen a ellos mismos; son para el Señor, para su Iglesia y para todo hombre de buena voluntad que busque la luz y el consuelo de Cristo. Unidos a El, serán su imagen y transparencia sembrando la palabra del Evangelio en nuestros barrios y pueblos y partiendo cada día en nuestros templos el pan que baja del cielo y da vida al mundo (Jn 6, 33).

El mandato del Señor, “rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9, 38) nos recuerda la grave responsabilidad de seguir colaborando con el designio providente de Dios que continúa llamando al seguimiento apostólico de Cristo, y de contribuir a generar las condiciones de vida cristiana en donde se escuche y arraigue la llamada y pueda dar frutos abundantes de vida sacerdotal. Nos urge, también, la escasez de vocaciones al sacerdocio en tantas Iglesia hermanas, cuyo futuro pastoral ya se ve seriamente interpelado. Pero, sobre todo, como a S. Pablo, nos apremia el amor de Cristo (2Cor 5,14) para que tantas personas que no le conocen, se han alejado de la Iglesia o viven inmersas en la noche del pecado, el sin sentido o cualquier tipo de indigencia, no vivan para sí,sino para el que murió y resucitó por ellos (2Cor 5, 15). Se impone una estrecha colaboración entre los padres de familia, la parroquia, los movimientos y asociaciones de voluntarios cristianos, y los centros de enseñanza católicos para que en los proyectos educativos dirigidos a niños y jóvenes no dejen de enseñar y ofrecer el Evangelio de la vocación al ministerio sacerdotal. Como enseña el papa Francisco, la vocación es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor recíproco que se hace servicio mutuo, en el contexto de una auténtica vida eclesial.[5]

La gran misión que acabamos de celebrar en los colegios en el contexto de la “Misión Madrid” ha puesto de manifiesto que, con la pedagogía apropiada a cada edad, los niños y adolescentes van creciendo en el conocimiento de Cristo, Maestro y Amigo, y aprenden a su lado el significado de vivir en la verdad de Dios como entrega de amor y servicio. También a estas edades se puede escuchar la llamada del Señor al seguimiento sacerdotal. Para ayudarlos en la escucha y el discernimiento, el Seminario Menor diocesano sigue empeñado en cuidar y desarrollar estos brotes de vocación sacerdotal, de manera que, integrados en el proceso de maduración como hombres cristianos de los niños y jóvenes, les ayuden e iluminen para dar al Señor una respuesta generosa.

El próximo 16 de Marzo, la celebración del “Día del Seminario” ofrecerá a muchas parroquias la oportunidad de acoger la visita y el testimonio de alguno de nuestros seminaristas. Os invito a recibirlos con todo afecto y solicitud fraternales: es un buen momento para que nuestros futuros sacerdotes se vean arropados y estimulados por la oración, la estima y la generosidad de los fieles de las parroquias visitadas. Y exhorto a toda la Iglesia diocesana a dar las gracias a Dios por el don de todos y cada uno de nuestros seminaristas, mayores y menores, y a manifestar la solidaridad cristiana hacia ellos colaborando en las múltiples necesidades de la formación sacerdotal con una generosa aportación económica. Encomendémosles también al cuidado maternal de la Virgen de la Almudena, reina de los Apóstoles, para que nunca les falte la alegría de predicar el Evangelio y el afán de ser fieles y valientes testigos de Cristo en la comunión de la Iglesia.

Os bendice con todo afecto,

FIRMA SR. CARDENAL

+ Antonio Mª Rouco Varela

Cardenal-Arzobispo de Madrid


[1] PDV, 60

[2] Papa Francisco, Encuentro con seminaristas y novicios con ocasión del Año de la Fe, Ciudad del Vaticano, 6, Julio, 2013.

[3] Cardenal Rouco Varela, Plan Pastoral de la Archidiócesis de Madrid 2013-2014, Junio, 2013, pag. 5.

[4] Cardenal Rouco Varela, Ibíd., pg. 14.

[5] Papa Francisco, Mensaje para la 51 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Ciudad del Vaticano, 2014, nº 3.

marzo 14, 2014   Sin comentarios

ENCUENTRO CADENA DE ORACION Y PRESENTACION DIA DEL SEMINARIO

C0152 - cartel di´a del seminario pag webb

Un año más nuestra Iglesia se dispone a celebrar el Día del Seminario. Somos conscientes de la necesidad de la formación de los futuros sacerdotes. Dice el Papa Francisco que esta formación debe ser “una obra de arte. Debemos formar sus corazones para que puedan guiar al pueblo de Dios”. A toda la Iglesia diocesana nos compete ayudar en esta tarea de acompañar, orar y sostener a los seminaristas. Este año el lema es “la alegría de anunciar el evangelio” y lo celebraremos el domingo 16 de marzo.

El miércoles 26 de febrero, a las 18’30 tendremos la presentación del Día del Seminario. Lo haremos dentro del Encuentro de la Cadena Diocesana de Oración por las Vocaciones.

Concluiremos a las 19’30 con la Eucaristía junto a los seminaristas.

Os invitamos a participar en este encuentro unidos al Seminario, corazón de nuestra diócesis.

Que el Señor nos conceda a todos esta alegría; la alegría de Jesús alabando al Padre en el Espíritu.

febrero 20, 2014   Sin comentarios

Comienza Grupo de discernimiento

MANOS FRANCISCO

El sábado 1 de marzo a las 18

Es necesario jugarse la juventud por grandes ideales.

¡Pregunta a Jesús qué quiere de ti y sé valiente!

Los grupos de discernimiento comienzan para jóvenes mayores de 18 años que quieran preguntarse lo que Dios quiere de sus vidas y descubrir el camino de su vocación.

Para aquellos que estén interesados es imprescindible ser presentados para entrevista previa

febrero 17, 2014   Sin comentarios

Retiro espiritual

Como cada mes, la DPV organiza este sábado 15 de febrero un retiro para jóvenes entre 18 y 35 años.

DE 17’30 a 20.

En el seminario de Madrid. C/  San Buenaventura, 9.biblia

“Cristo es el «Evangelio eterno» (Ap 14,6), y es «el mismo ayer y hoy y para siempre» (Hb 13,8), pero su riqueza y su hermosura son inagotables. Él es siempre joven y fuente constante de novedad. La Iglesia no deja de asombrarse por «la profundidad de la riqueza, de la sabiduría y del conocimiento de Dios» (Rm 11,33). Decía san Juan de la Cruz: «Esta espesura de sabiduría y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que, aunque más el alma sepa de ella, siempre puede entrar más adentro». O bien, como afirmaba san Ireneo: «[Cristo], en su venida, ha traído consigo toda novedad». Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece. Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual.”. Francisco Evangelii gaudium

 

febrero 11, 2014   Sin comentarios

Fechas de las Tandas de ejercicios organizadas por la DPV y la DELEJU

velas-Burgos

Las delegaciones de infancia y juventud y de pastoral vocacional de la diócesis de Madrid han organizado las siguientes tandas de ejercicios espirituales ignacianos en clima de silencio. Para jóvenes de 18 a 35 años.

Estas son las tandas:

31 de Enero – 2 de Febrero  D. Rubén Inocencio González

Casa de oración RR. Hijas de Mª Auxiliadora c/ Virgen de Iciar, 4 (El Plantío-Majadahonda)

14 – 16 de  Febrero D. Juan Carlos Merino Corral

Esclavas de Cristo Rey (Navas de Riofrío – Segovia)

21 – 23 de Febrero  D. Miguel Ángel Torrente

Esclavas de Cristo Rey – c/ Arturo Soria, 228 Madrid

28 de Febrero – 2 de Marzo  D. Pedro José Lamata

Casa de oración RR. Hijas de Mª Auxiliadora c/ Virgen de Iciar, 4 (El Plantío-Majadahonda)

“Los Ejercicios Espirituales son un proceso de experiencia de Dios para buscar, descubrir y seguir su voluntad. Se trata de una experiencia personal que se realiza con el acompañamiento que ayuda a discernir y orientar la oración del ejercitante según el Espíritu se va manifestando en él.”

 

 

enero 24, 2014   Sin comentarios

Encuentro iniciación oración para adolescentes

imagesCAZHZCPU Del 24 al 26 de enero.

Fin de semana para adolescentes a partir de 15 años que se quieran iniciar en la oración. Acompañados en distintas formas de orar son introducidos en la escucha de la palabra de Dios, en la adoración, en el encuentro personal con el Señor. Ofrece algunos momentos y recursos   para introducir a jóvenes en la oración y el silencio. En muchos de nuestros grupos juveniles se hace difícil encontrar una pedagogía de la oración que responda a las expectativas de los jóvenes y a la iniciación de la vida cristiana

Casa de Espiritualidad “EMAÚS” de las Religiosas Teatinas de la Inmaculada Concepcion, en Alpedrete(Madrid) Carretera Guadarrama 11 Teléfono 918516576.

 

enero 17, 2014   Sin comentarios