Testimonio Sacerdotal: Francisco Ruiz Redondo
53 AÑOS EN BUITRAGO
D. Francisco Ruiz Redondo, llegó como cura a Buitrago el 29 de Junio de 1.956, lo normal, en esa época en ese destino de la “sierra pobre de Madrid” es que estuviera dos o tres años como máximo, pero en d. Francisco no se cumple esto y lleva en Buitrago 53 años.
Siempre se ha mantenido activo y nunca ha bajado la guardia. El pueblo en sus comienzos era un pueblo rudo, austero, crítico y negativo, para el que todo estaba mal, todo lo que iba ha hacer estaba mal, no servía y lo mejor era no hacer nada, menos mal que no les hizo caso.
Destacó por sus luchas contra la pobreza, la falta de educación y formación, la desocupación, la exclusión social y por la dignidad de la mujer, de los niños, los ancianos, etc., en la época en que no se hablaba de los derechos humanos, y menos de los de niños ó mujeres.
Sin dejar su labor apostólica, se vuelca en la labor social, aunque eso le acarree que algunos piensen que esta “loco”.
Piensa que la Formación profesional es un buen instrumento para dar soluciones a este pueblo. Con la ayuda de algunos profesionales del pueblo empieza a crear estas escuelas de formación profesional, para ir formando a los jóvenes y a los menos jóvenes del pueblo con el fin de que tengan un trabajo digno, con gran tesón y prácticamente sin ayudas oficiales, aunque con muchos viajes a Madrid, haciendo “auto stop”, va consiguiendo que sus proyectos salgan adelante, hasta formar unas autenticas escuelas de formación profesional, que posteriormente cede a Caja Madrid.
En estos años duros pide la colaboración a las religiosas de Mª Inmaculada, para que también las mujeres tengan su formación, y con la colaboración de ellas poderlas ayudar a crearse un puesto en la sociedad.
A finales de los años 70 y principios de los 80, crea una residencia para ancianos, siendo rector-administrador hasta el año 1989, en que la cede a la Comunidad de Madrid, siendo esta la primera residencia que tiene la comunidad en la región.
En los años 80, se da cuenta de que tanto en el pueblo como en la comarca quedan jóvenes a los que el llama “especiales”, son aquellos que no quieren estudiar, y para ellos crea las escuelas de oficios San Francisco de Asís, esta escuela la pasa al pueblo de San Mames.
En 1978, se le hunde el techo de la Iglesia y entonces piensa que todos los trabajos (de fontanería, electricidad, carpintería, etc.) los hagan los alumnos de la escuela de oficios.
Crea un coro mixto, hoy reconocido como la Coral de Santa Mª del Castillo.
Casi siempre nos fijamos en lo superficial pero D. Francisco, ha dejado con su actitud, sus hechos y sus obras, una gran huella. Aunque en algunas ocasiones ha aparecido más un agente social que un ministro religioso, pero solo aparentemente, en el fondo lo que ha hecho es encarnar en si mismo el espíritu evangélico. Sin descuidar en ningún momento sus funciones como sacerdote.
Lo que el cura de Buitrago ha puesto en práctica durante toda su vida es algo muy simple, no es ni más ni menos que seguir “las bienaventuranzas”.
A punto de cumplir sus ochenta años y en plena forma este cura sigue cumpliendo con su deber de evangelizar que para él es el sentido de su vida.
Aristóbulo de Juan
